La creación de contenidos requiere que nos adaptemos al público objetivo al que nos queremos dirigir. En el caso de los contenidos en portugués debemos tener claro cuál es nuestro mercado, Brasil o Portugal, para que las expresiones, ortografía y gramática que utilicemos se adapten a los usos del lenguaje de dicho lugar.

Lo ideal es ofrecer las dos versiones: portugués de Portugal, utilizado también en el resto de países a excepción de Brasil, y portugués de Brasil.

Seguramente si tu empresa se dedica a vender un producto local en México no se pasaría por tu cabeza utilizar el mismo tipo de español que si lo hace en Argentina, Cuba o España. Cada lugar tiene unas expresiones propias muy características, que pueden dar pie a equívocos. Afortunadamente, las empresas globales que necesitan dirigirse a todos los hispanohablantes del mundo cuentan con el apoyo de la Real Academia Española.

El Acuerdo Ortográfico de la Lengua Portuguesa

El Acuerdo Ortográfico de la Lengua Portuguesa es un tratado firmado por los países de habla portuguesa, para conseguir una lo que llamaríamos un “idioma portugués neutro”, es decir, un portugués aceptado, y entendido sin problemas, internacionalmente.

Históricamente esta homogenización de las normas ortográficas ha sido problemática. En 1911 se trató de establecer, por primera vez, un modelo ortográfico, pero no fue aceptado por Brasil. Después, se han sucedido diversas tentativas de conseguir un acuerdo, pero tampoco tuvieron éxito, hasta que en 1990 se firmó el “Acordo Ortográfico da Língua Portuguesa de 1990” por los dos países mencionados y también por Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique y Santo Tomé y Príncipe. Si bien todos ellos firmaron el acuerdo, no todos lo ratificaron y, por eso, se pospuso la entrada en vigor e incluso se modificó en varias ocasiones con posterioridad.

Por fin, en 2009 el acuerdo entró en vigor tanto en Brasil como en Portugal, estableciéndose un periodo de adaptación que finalizará en el año 2015.

Consecuencias para la creación de contenidos en portugués

A largo plazo muchas empresas deberán cambiar sus contenidos, especialmente aquellas que tienen una proyección internacional. Incluso aquellas locales seguramente deberán revisar los suyos, pues aunque siempre existirán particularidades propias de cada localidad, algunas de ellas serán consideradas como falta de ortografía, y esto no es aceptable, bajo ninguna justificación, en los contenidos de una empresa.

Pensemos que tras el acuerdo, los sistemas educativos de los países enseñarán esta nueva ortografía y llegará un momento en que las viejas expresiones queden obsoletas. El tiempo que lleve esto, dependerá de muchos factores.

A más corto plazo, nos hace reflexionar sobre la necesidad de adaptar nuestros textos al público al que va dirigido. Respetando las normas ortográficas, por supuesto, pero también teniendo muy en cuenta los usos, costumbres e interpretaciones que cada expresión tiene en cada lugar.